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domingo, 1 de mayo de 2016

De Mujeres Públicas y otras reflexiones


Hace unos días tuvimos una conferencia de una de las feministas de este país: la abogada y activista: Sofía Díaz. Ella nos dejó una reflexión: 
"Los Estados están utilizando el lenguaje sobre mujeres, paz y seguridad, pero sin que se produzcan transformaciones sustantivas en sus políticas de paz y seguridad y sin comprometer los medios necesarios. En ocasiones, se usa con el objetivo de legitimar ciertas acciones militares"
Luego de haber escuchado el PodCast "Sociedad Civil" (consultar en el link)
http://www.spreaker.com/user/externadoradio/019-mujeres-publicas

y del conocimiento de la realidad nacional que hemos estado discutiendo en términos de éxitos y fracasos en términos de inclusión del tema de mujer, en clase, estoy interesada en conocer sus opiniones libres e informadas, pero sobre todo muy analíticas. 



Un hito en un espacio de encuentro del mundo

El diario El Tiempo publicó esta columna que escribí dado que la Universidad Externado de Colombia fue sede inaugural de la Semana Internacional de la Sociedad Civil -2016. El evento fue convocado en Colombia por la Confederación Colombiana de ONG (CCONG) en convenio con Civicus. Próximamente encontrarán en @sociedadcivil13 y en el Facebook: Sociedad Civil Programa Radio los detalles de la entrevista que adelantamos en el PodCast "Sociedad Civil" al Nobel de Paz-2015. Juntos con "Derecho a la Carta" realizamos una entrevista al Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Prensa", que pronto estará disponible on line en Externadoradio. 
La Columna fue replicada en el BLOG de la Universidad Externado de Colombia.


Un hito en un espacio de encuentro del mundo Erli Margarita Marín Aranguren

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Tener reunidos delegados de más de 600 organizaciones de la sociedad civil internacional, en un país de América Latina, como lo es Colombia, es marcar un hito. Y ese hecho que se extiende durante una semana (del 24 al 28 de abril), en el centro histórico de la capital colombiana, tiende a robustecer a un agente social y político, que es actor de desarrollo por derecho propio: la sociedad civil organizada.
Sí, esa organización social que en Colombia, y en otros lugares del mundo, ha sido criminalizada, que tiende a ser invisibilizada y que, en muchas ocasiones, ha sido desaparecida. La sociedad civil que, aun en su heterogeneidad, ha construido redes internacionales para trabajar con “ciudadanos activos y acciones responsables”, como reza el lema de esta asamblea mundial. Esa organización social con muchas conceptualizaciones y tan amplia en nominaciones y definiciones, que hace surgir preguntas como ¿Qué es sociedad civil? ¿De quién se habla con sociedad civil? ¿Qué hace la sociedad civil? Y también se cuestiona ¿Es legal?
La realidad es que hay mucho desconocimiento del sector. Es verdad que es heterogéneo. Sus organizaciones trabajan en un completo abanico de temas y sus acciones cada día son más creativas. Usan herramientas innovadoras, pero también acuden a los mecanismos que dispone la normativa para interactuar en el proceso de toma de decisiones de política pública. Algunas tienen mayor cercanía a las entidades del Estado y otras trabajan más alejadas. Unas se convierten en franquicias del Estado, otras son más críticas y llegan a la confrontación.
Los hechos, en el caso colombiano, muestran que aún en un Estado Social de Derecho no se les otorga seguridad jurídica. Unos dirán que porque son entre 18 y 25 tipos de personas jurídicas. Otros, que ello sucede porque no existen estadísticas: Confecámaras registra 252.928 Entidades Sin Ánimo de Lucro (ESAL) y la DIAN reporta 291.137. Al decir de la abogada Adriana Ruiz-Restrepo, una de las investigadoras que trabaja académicamente para robustecer a la sociedad civil, lo que se requiere es conceptualizarla de manera positiva. No se puede trabajar de manera residual con las organizaciones de la sociedad civil. Ruiz-Restrepo prefiere referirse a entidades alterintencionadas, como personas jurídicas definidas.
Sea esa nominación o no, el mundo entero trabaja en una conceptualización que corresponda a la realidad del siglo XXI. Que se haga con precisión, equidad y justicia. Y en eso está la Unión Europea, organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Fondo Multilateral de Inversiones (FMI). En el mundo se viene discutiendo cómo distinguir a este actor que está teniendo impacto en la agenda internacional y en el proceso de toma de decisiones tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
De manera concreta puede decirse que la discusión para la conceptualización académica de este agente, los diálogos sobre temas actuales, las historias sobre éxitos de activistas en términos de cambio social, las conversaciones con líderes de la sociedad civil para conocer de perseverancia, trabajo y valor son más que suficientes para mirar de hito en hito la Semana Internacional de la Sociedad Civil, en una universidad de estirpe liberal como lo es la Universidad Externado de Colombia.
Es un acontecimiento que marca porque ellos decidieron reunirse en América Latina, en Colombia, en Bogotá y en tres escenarios que son significativos (Universidad Externado de Colombia, Universidad del Rosario, Plaza de Los Artesanos). Sin duda alguna, las organizaciones de la sociedad civil, desde sus redes, han logrado incidir para que el mundo hable de inequidad, de cambio climático, de neoextractivismo, del agua como derecho, de la consulta previa, de soberanía alimentaria, de la democracia, de la inclusión, de la necesidad de contar con entornos habilitantes y claro, de crear vías positivas para alcanzar la paz, por solo nombrar algunos de los temas.
Y es un encuentro de ciudadanos del mundo, más de 600 que vienen de los cinco continentes. Trabajarán sobre cuatro ejes temáticos y tendrán 25 eventos. No se olvide que la sociedad civil misma es un espacio de encuentro y discusión. Es un agente que se abre a los demás para compartir, para que sus conocimientos sean aprovechados por los re-editores que logren encontrar para dar mayor eco. Organizadores como Nyaradzayi Gumbonzvanda, de Civicus, reconocen que, empoderados en red, se convierten en movimiento de agentes de cambio. Basta mirar al vicepresidente de la Liga Tunecina de Derechos Humanos (Ali Zeddini), una de las cuatro organizaciones que formaron el Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, que el año pasado recibió el Premio Nobel de la Paz. A Raquel Rosenberg, co-fundadora de Engajamundo, una organización centrada en capacitación de la juventud brasileña para comprender, participar e influir los procesos políticos internacionales. Al activista sirio de los derechos humanos, Mazen Darwish. A José Carlos Ugaz, de  Transparencia Internacional. Al Secretario General de la Federación de las Organizaciones de Personas Discapacitadas de Tanzania  – SHIVYAWATA, Feliciano Pius Mkude. Todos ellos ejemplifican que el cambio es posible.

lunes, 4 de abril de 2016

Iglesias, organizaciones basadas en fe y transformación social

En nuestra sesión pasada tuvimos como invitado especial a Ricardo Pinzón. Él nos aterrizó los temas de la fé y la religión en casos muy prácticos, que tienen que ver con el día a día no solo del país sino de la concepción del mundo. Se refirió a ese gran principio que es la solidaridad, donde la ideología juega un papel que muchas veces no observamos. Nos mostró las redes de la sociedad civil que se construyen en múltiples temas con tintes velados y revelados.
La Corporación Reconciliación Colombia viene dando un ejemplo de trabajo por la paz en el país, desde ya trabajan en el postconflicto y han adelantado trabajos de reconciliación no solo desde una iglesia, sino que trabajan muchas iglesias y se antepone un propósito. Ahora mismo preparan la semana "Gol & Paz", donde el fútbol se vuelve una herramienta.
Les invito al análisis con los elementos trabajados por Pinzón. Si un estudiante menciona uno, el siguiente estudiantes debe mencionar al menos dos más. Incluso pueden ser más evidencias, pero desde los elementos mencionados por él en clase. Como lo importante es el análisis de los elementos trabajados por él, también pueden hacer mención a los ejemplos a los que él hizo referencia directa. Tanto del orden nacional como internacional. Pilas! no se vale solo retomar lo trabajado por el primer estudiante que deje su comentario registrado aquí.

jueves, 10 de marzo de 2016

Cómo operamos para solucionar un asunto de interés?

En el siglo XXI lo que está claro es que no hay una última palabra para algunas situaciones. Tampoco puede decirse que hay un concepto único que posibilite una unidad, menos aún en percepciones sobre la sociedad civil y sus organizaciones. De hecho, hay diferentes acercamientos para encontrar soluciones a asuntos de interés común.
Hoy cuando se hace referencia a la cooperación, el concepto puede entenderse como sinónimo de ayuda financiera, asistencia al desarrollo (la famosa ayuda oficial al desarrollo), inversión extranjera directa, asistencia oficial al desarrollo....
Jonathan Glennie y José Antonio Alonso se dieron a la tarea de fijar unos criterios para enfatizar lo que puede considerarse cooperación al desarrollo, en ese marco, les invito a revisar el caso colombiano e ir más allá de la acción estatal, para leer sinergias, encontrar dificultades y avances en términos de las realidades de las OSC colombianas, las empresas que tienen base en Colombia y entornos habilitantes o facilitadores que proporciona el Estado Colombiano.
Les invito a registrar casos, donde los cuatros criterios permitan demostrar algún trabajo que involucre a las OSC colombianas, siendo ellas  o no el eje de la actuación.    

lunes, 22 de febrero de 2016

Del Sector Solidario

Quizá sin darnos cuenta usamos las palabras como si conociéramos perfectamente su significado. En realidad debemos ser precisos porque las palabras significan en la medida en que son nombradas, pronunciadas, escritas, digitadas o grabadas.
Este es el caso de las organizaciones del sector solidario o simplemente, el sector solidario. Bien, cuando se hace referencia a él se están nombrando los fondos de empleados, las cooperativas, las asociaciones mutuales. En realidad, las organizaciones de economía solidaria como la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil se rigen por principios y, en este caso, en particular la referencia es a la solidaridad. También pueden mencionarse: voluntariado, democracia, participación, entre otros. Son organizaciones económicamente sostenibles que desarrollan actividades  de producción de bienes y servicios. Puntualmente participan en la construcción de una sociedad mejor. En nuestra conversación presencial estuvimos dialogando con el director de análisis económico de Confecoop, el Dr. Jorge Leal y el Dr. Rodrigo Quintero, de Analfe.
Las preguntas que nos dejaron:
1.- Cómo organizar el mercado donde coexistan las organizaciones solidarias, el Estado y el mercado?
2.- Con lo que se conoce de las dinámicas del mundo actual (globalizado y donde el mercado juega un rol principal), usted cree que tiene posibilidad el modelo de la economía solidaria? por qué (explicar la respuesta).

jueves, 11 de febrero de 2016

Hablemos de participación!

En el día de hoy tuvimos como invitada a la planificadora Urbana, Luz Ángela Ramírez, Ella es experta en el fortalecimiento de OSC para la participación , la incidencia, el control social y la veeduría ciudadana. Nos visitó como consultora de la Confederación Colombiana de ONG (CCONG), organización miembro del Consejo Nacional de Participación.
En la nueva Ley de Participación Ciudadana (Ley Estatutaria 1757 del 6 de julio de 2015) puede leerse en su artículo 2 que "todo plan de desarrollo debe incluir medidas específicas orientadas a promover la participación de todas las personas en la decisiones que los afectan y el apoyo a las diferentes formas de organización de la sociedad. De igual manera los planes de gestión de las instituciones públicas harán explícita la forma como se facilitará y promoverá la participación de las personas en los asuntos de su competencia" 
Les  recomiendo pensar las preguntas discutidas en la charla y considerar reflexiones tipo mini-ensayo argumentativo con evidencias de sus posiciones.
Éxitos!

martes, 9 de febrero de 2016

Sin Previa invitación: Mujeres en La Habana

Esta coloumna fue publicada (03 de febrero de 2016) simultáneamente en Open Democracy y en la FLIP. Se publica en este blog según el origina de la FLIP al ser considerada de interés para las organizaciones de la sociedad civil, especialmente para las que trabajan con mujeres y sobre mujeres, pero con implicaciones para otras muchas más. Los derechos de propiedad son exclusivos de ellos y a qui solo se usa como mayor difusión.

Sin previa invitación: Mujeres en La Habana

La participación e incidencia de mujeres en negociaciones de paz ha sido escasa en el mundo ¿Cuál es la situación en los diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC en La Habana?
Esta columna de opinión se publicó en el portal Open Democracy el 3 de febrero del 2016
Para el segundo semestre de 2013 y cerca de cumplir un año de avanzado el proceso de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano, la Mesa de Negociaciones de La Habana estaba conformada por voces casi exclusivamente masculinas, contando para ese momento con una sola mujer entre sus negociadores –Judith Simanca Herrera, alias “Victoria Sandino”, quien entró a hacer parte de la Mesa de Negociación desde abril de 2013. Sin embargo, durante los siguiente dos años, el panorama se ha ido transformando notablemente.
Factores como las acciones realizadas por las mujeres para incrementar su influencia sobre las negociaciones de paz, la presencia de actores con influencia sobre la toma de decisiones en La Habana que asuman un papel de aliados de las mujeres y, la instalación de mecanismos formales para garantizar la participación de la sociedad civil, ubican al proceso de La Habana en un lugar “ejemplar” en cuanto a participación de mujeres en negociaciones de paz. De igual forma, en la apertura de espacios para su incidencia en la planeación del postconflicto y la construcción de paz.
Así las cosas, Colombia ha pasado a ser uno de los pocos casos, junto con países como Filipinas, Guatemala e Irlanda del Norte, en los que se ha logrado encontrar factores como los mencionados que han permitido alterar, un poco, la balanza de inequidad que se da en este tipo de espacios de toma de decisión.
La instalación de mecanismos formales para garantizar la participación de la sociedad civil, entre otros factores, ubican al proceso de negociación de La Habana en un lugar “ejemplar” en cuanto a participación de mujeres

La lucha de las organizaciones de mujeres y sus logros en La Habana

El primer acontecimiento que marcó la diferencia en el transcurso de las negociaciones de paz, fue la realización de la Cumbre de Mujeres y Paz en octubre de 2013. La Cumbre fue una iniciativa de diez organizaciones de mujeres del país que contó con el apoyo de ONU Mujeres. Buscaban, mediante este espacio, la confluencia de una gran multiplicidad de organizaciones de mujeres para presionar por una mayor presencia en las negociaciones de paz.
En la Cumbre participaron más de 500 mujeres de diferentes sectores sociales y al final se elaboró un documento que recoge las 810 propuestas que se presentaron en dicho espacio, el cual fue presentado a la Mesa de Negociación en 2015. Éste incluyó consideraciones generales incluyendo los principios básicos para la incorporación del enfoque de género en todos los puntos de los acuerdos de paz.
Los esfuerzos de las organizaciones de mujeres en el marco de la realización de la Cumbre y el apoyo de ONU Mujeres, atrajeron la atención de otros miembros de la comunidad internacional, quienes también empezaron a ejercer presión sobre el gobierno colombiano acerca de la importancia de incluir más mujeres en la mesa de negociaciones y en la verificación y ejecución de los acuerdos.
De esta manera, un mes después de la Cumbre, a finales de noviembre de 2013, se anunció el nombramiento de dos plenipotenciarias que entrarían a reemplazar a Luis Carlos Villegas (expresidente de la Asociación Nacional de Industriales de Colombia) en la mesa de negociaciones en representación del gobierno. Por un lado, se nombró a Nigeria Rentería, Alta Consejera para la Mujer, y por otro lado, a María Paulina Riveros, para el momento Directora de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.
Por otra parte, entre noviembre de 2012 y septiembre de 2013, se instalaron los Foros y Mesas de Trabajo a nivel nacional y regional en el que las mujeres pudieron dejar por sentado sus propuestas sobre los temas del Acuerdo General, conocido como las consultas ciudadanas para la terminación del conflicto armado y la construcción de una paz estable y duradera. Según información disponible sobre los eventos, la participación de mujeres en estos espacios formales fue de 4.276, lo que representa el 45% del total de participantes[1]. Los foros tuvieron representación de mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, jóvenes, raizales, LGBTI, mujeres víctimas del conflicto armado, empresarias, defensoras de derechos humanos, activistas de paz, sindicalistas, de partidos y movimientos políticos. Los resultados fueron sistematizados por la ONU y entregados a la Mesa de Conversaciones a través de los países garantes, Cuba y Noruega.
Los temas priorizados por las mujeres en los foros fueron verdad, reparación y justicia, así como desarrollo rural y medidas efectivas para promover una mayor participación política. Algunas de las propuestas consistieron en que, conocida la verdad, los actores legales e ilegales asuman la responsabilidad de los hechos victimizantes. También se resaltó la necesidad de crear comisiones de la verdad que deben contar con mujeres en el equipo y con subcomisiones especiales para tratar los asuntos de género. Y en cuanto al componente de reparación, se propuso crear programas de protección para las mujeres víctimas y lideresas en situación de riesgo, en los que se adopten medidas especiales de prevención, protección y garantías de no repetición, sobre todo en zonas de reintegración de combatientes.
En las consultas se destacan propuestas sobre cultura de paz: rechazo a la militarización, la guerra y la violencia contra la mujer. Todas son expresiones de culturas patriarcales en las que prevalecen patrones de discriminación.
Las propuestas enmarcadas en el punto de desarrollo agrario se centraron en las necesidades en educación, salud, vivienda e ingresos. Adicionalmente, se recomendó incluir un capítulo específico de Mujer Rural (articulado a la ley 731 de 2002) en la futura ley de tierras y desarrollo rural.
Sobre participación política, las exigencias están dirigidas a cerrar las brechas de género en la participación en los espacios de toma de decisión como los partidos, la administración pública y de participación ciudadana, así como a transformar las prácticas discriminatorias de los partidos y otras expresiones de participación política y ciudadana. En las consultas también se destacaron las propuestas sobre cultura de paz como el rechazo a la militarización, la guerra y la violencia contra la mujer, todas estas expresiones de culturas patriarcales en las que prevalecen patrones de discriminación.
Finalmente, en septiembre de 2014 se anunció la instalación de una Subcomisión de Género en La Habana, una instancia de carácter técnico encargada de revisar los acuerdos a la luz de recomendaciones presentadas por expertas/os en género. Está conformada por cinco representantes del gobierno y cinco de la guerrilla, en cabeza de María Paulina Riveros, por el gobierno, y Victoria Sandino, por la guerrilla. En el marco de la creación de la Subcomisión, viajaron a La Habana organizaciones nacionales y regionales de mujeres víctimas del conflicto, de empoderamiento y defensa de los derechos de las mujeres, de construcción de paz desde el arte, de excombatientes, de lucha por el reconocimiento de los derechos LGBTI, y de organizaciones indígenas, campesinas y negras (en representación de las organizaciones viajaron 16 mujeres y 2 hombres).
Los viajes tuvieron como objetivo darle un espacio a que cada representante para que presentara sus posiciones y reivindicaciones, principalmente ante la Subcomisión de Género y, en algunos casos, ante parte de los negociadores. De igual manera, los representantes hicieron entrega de una propuesta colectiva sobre los acuerdos que están siendo negociados.
En los ciclos de visitas de las delegaciones de víctimas también hubo una participación alta de mujeres: de las 60 personas que hicieron parte de las 5 delegaciones de víctimas, 36 eran mujeres, es decir el 60%. En el marco de este mecanismo, se logró plantear con fuerza el tema de violencia sexual con ocasión del conflicto armado, uno de los asuntos de mayor interés para las organizaciones. Les preocupa la falta de reconocimiento de este delito por parte de los actores armados ilegales –si bien el Registro Único de Víctimas tiene documentados 1.724 hechos de violencia sexual ocurridos entre 1985 y 2012, en el caso de los paramilitares solo confesaron un total de 96 casos durante el proceso Justicia y Paz-.
Una de las expertas en género, que viajó a La Habana, planteó lo siguiente refiriéndose a las ventajas de la creación de la Subcomisión de Género: “(…) creo que realmente la subcomisión está logrando cosas; se ha ganado reconocimiento y legitimidad en la Mesa... Cuando uno lee los puntos acordados uno sabe que alguien alzo la mano a favor de la perspectiva de los derechos de las mujeres, no porque sean los más feministas, pero ahí hay la evidencia de un trabajo que ha hecho, fundamentalmente, la Subcomisión”.

No todo es “color de rosa”

A pesar de lo anterior, aún hay varios espacios paralelos a la mesa de negociación en los que se discuten temas fundamentales en términos de verdad, justicia transicional y planeación del postconflicto en los que la representación de las mujeres sigue siendo mínima. Algunos de esos espacios son: 1) el Consejo Nacional de Paz que solo cuenta con un cupo para organizaciones de mujeres; 2) la Comisión de Esclarecimiento Histórico, en la que de los doce comisionados y los dos relatores convocados, sólo se convocó con una mujer; y, 3) de los especialistas nacionales e internacionales que han estado en La Habana asesorando a las delegaciones, ninguno ha sido una mujer, a excepción del tema de las víctimas del conflicto.
A lo anterior se suma que las organizaciones de mujeres tienen una visión pesimista de lo que se puede lograr en el marco de las negociaciones, en cuanto a sus reivindicaciones alrededor del tema de violencia sexual. Ese pesimismo tiene que ver con la dificultad para que los perpetradores acepten la responsabilidad, a la poca documentación e investigación sobre cómo se ha expresado la violencia sexual en el conflicto armado, y a las barreras que existen para interponer las denuncias, en parte por el estigma social que recae sobre la víctima y por la revictimización que sufren de quienes las atienden.
Como lo expresó una de las expertas en género que viajó a la Habana, la importancia de que los actores reconozcan su responsabilidad en hechos de violencia sexual es fundamental a nivel simbólico para el proceso de reparación y empoderamiento de las víctimas:
“Nosotras resaltamos mucho más el efecto de la justicia en las mujeres víctimas de violencia sexual porque resulta que de entrada, la mujer que es violada no considera que tiene derechos. Aún la gente más discriminada de este país tiene conciencia de que la guerra le ha violado fuertemente sus derechos, pero es que las mujeres parten de que no es un derecho suyo de que no las violen, no es un derecho suyo que no las maltraten, no es un derecho tener una vida libre de violencia. Piensan que es que él me pegó porque yo no le tenía la comida lista, es que el señor me violó porque tal cosa. En el único caso en el cual la víctima es la que se siente culpable y con vergüenza es la violencia sexual. Y si a la mujer se le llega a olvidar que ella es la culpable de lo que le pasó o lo empieza a superar, se lo recuerda la comunidad, la familia, la administración de justicia”.
Sin embargo, asociado a este tema, se puede interpretar como un logro parcial el hecho que la violencia sexual haya sido declarada como uno de los delitos sobre los que no habrá amnistía o indulto en la Jurisdicción Especial para la Paz, según el borrador conjunto del Acuerdo sobre Víctimas que se publicó en diciembre de 2015. Allí también se establece que la Unidad de Investigación y Acusación contará con un equipo de investigación especial para casos de violencia sexual y que se “atenderán las disposiciones especiales sobre práctica de pruebas en la materia incluidas en el Estatuto de Roma”.
Así las cosas, la experiencia que ha tenido Colombia en cuanto a inclusión de mujeres y una perspectiva de género en las negociaciones de La Habana, es al menos alentadora. Aún queda por verse si este ímpetu se mantiene durante el periodo de implementación de acuerdos y en los mecanismos que se establezcan para su diseño, o si nuevamente se debe presionar desde las organizaciones de mujeres para asegurar que su voz y su agenda sean tenidas en cuenta en la construcción de un país en paz.
[1] Información tomada de los balances generales elaborados por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Desde diciembre de 2015, la FIP y Open Democracy empezaron a publicar una serie de análisis y perspectivas sobre el postconflicto en Colombia. Lea también:Perspectivas del postconflicto en ColombiaAdiós a las armas Más allá del dinero.
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