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lunes, 27 de octubre de 2014

LA PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EL MEDIO AMBIENTE

Por: Tatiana Velandia Ardila

La globalización es posiblemente una de las causantes del cambio de las estructuras estatales y de las transformaciones en las políticas públicas de las naciones, pues las anteriores pueden ser causas de inseguridades y desigualdades. Entonces, no es de extrañarse, la aparición de nuevos movimientos y de nuevos actores que pretendan cambios en el panorama político. De ahí que surjan las organizaciones de la sociedad civil, las cuales fomentan acciones y plantean las soluciones que se crean pertinentes bajo un objetivo común. 

Aunque el término de  sociedad civil no es nuevo, es un concepto polisémico. Sigue siendo un tanto complejo a la hora de darle una definición única. De tal manera, una forma de  entender la sociedad civil y sus organizaciones, es como aquellas asociaciones voluntarias que se desenvuelven en dos dimensiones: la institucional, constituida por organizaciones sociales e instituciones no económicas ni políticas y fuera del gobierno, y la simbólica, haciendo referencia al las que promueven el desarrollo de  valores sociales como la tolerancia y el pluralismo ( Bobes, 2002:374).  De ahí que, uno de los tantos campos en los que hay presencia de la sociedad civil (SC), de sus movimientos (MOS) y sus organizaciones (OSC), es en la órbita medio ambiental. Pues este tema viene siendo inquietud hoy en día de las OSC y sus redes y prioridad de la nueva agenda  internacional.

Es cierto que el medio ambiente tiene amplias y variadas esferas, sin embargo  su concepto como un todo es necesario para establecer su relación con la SC y la participación que esta tiene en él. Por esta razón, es pertinente preguntarse ¿De qué  manera  la SC  tiene la oportunidad de participar en los planes, programas, políticas y legislaciones propias de una democracia y concernientes al medio ambiente?.
El derecho a la participación ciudadana en la esfera medio ambiental es cada vez más tenida en cuenta en el plano internacional, además de gozar del derecho a la información sobre el medio ambiente, gozan de soportes  que les permiten participar y transformar el espacio público incidiendo en las políticas respectivas a este ámbito, logrando así una representación y vocería a nivel internacional y regional.

Es bien sabido que el medio ambiente es y ha venido siendo objeto importante del sistema internacional así como la sociedad civil, la cual, según la página oficial del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), gracias a su esfuerzo y presión  en este tema,  contribuyó a la creación de este programa en la Conferencia de Estocolmo y el cual representa a las Naciones Unidas, igualmente, la SC también fue la promotora de convenciones multilaterales como la de Basilea, los convenios sobre  Biodiversidad  de Montreal y el Cambio Climático, entre otros. Incluso es fuertemente tenida en cuenta en el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el cual a través de países donantes presta ayuda económica a muchos de los proyectos para la protección del medio ambiente y a tratados multilaterales: por ejemplo el Convenio de la Diversidad Biológica, el Cambio Climático y la Desertificación.  De ahí que: el 13% de la cartera del FMAM haya sido destinada para proyectos de las organizaciones de la sociedad civil; dentro de estos proyectos, el 3% fue dedicado a proyectos sobre la  degradación de tierras, el 14% al cambio climático, un 6% a las aguas internacionales, otro 6% a proyectos multisectoriales y un 71% a proyectos en pro de la biodiversidad ( Informe del FMAM en “el FMAM y las OCS: una alianza estratégica”).

De esta manera, la SC encuentra su primera oportunidad  para actuar a favor del medio ambiente teniendo acceso a la información. Varios convenios internacionales, como el Convenio Aarhus, en Europa, hacen fuerte énfasis en el derecho que tiene el público en acceder a la información  concerniente al medio ambiente,  de igual forma se observa en la modificación de la Directiva 90/313 del parlamento y el Consejo de la Unión Europea , la Directiva 2003/35 del 26 de mayo del 2003, que propone: que los estados velen por que “se informe al público, mediante avisos públicos u otros medios apropiados, …, sobre cualesquiera propuestas de planes o programas, o de modificación o revisión de los mismos, y por que la información pertinente sobre dichas propuestas se ponga a disposición del público, incluida entre otras cosas la información sobre el derecho a la participación en los procesos decisorios y en relación con la autoridad competente a la que se puedan presentar comentarios o formular preguntas”.

Así, no solo en Europa sino también en América Latina y el Caribe, donde se da la Declaración de Río, se muestra de forma expresa en el principio 10  el derecho que todas las personas, sean naturales o jurídicas, tienen de conocer información acerca de la situación de aguas, suelo, fauna, flora, aire, tierras, y especialmente sobre las  prácticas que se realicen en relación con lo anterior.  He ahí que muchos ojos estén puestos en los asuntos que se consideran ponen en riesgo la sostenibilidad de los países y de las regiones, pues las nuevas tecnologías han fortalecido los lazos de identificación entre las personas y así han logrado que la redes que se forman a partir de estos legitimen las nuevas movilizaciones de la sociedad civil, en las cuales se comienza a cuestionar la diferencia entre lo que concierne a lo íntimo y a lo público, y de esta manera el interés común se pluraliza y se vuelve sujeto de debate para la SC (Bobes:2002:382).

“El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones….”
            (Principio 10, Declaración de Río sobre medio ambiente y el desarrollo)


No obstante, el derecho a la información no es el único elemento que legitima la actuación de la sociedad civil. En muchos países con democracias participativas activas, el gobierno no es el único encargado de las responsabilidades vinculadas al medio ambiente, si no que muchas tareas se delegan actualmente a organizaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro.  De ahí que, bajo el seno de una democracia se garantice el derecho a los ciudadanos y a la sociedad civil y sus organizaciones a participar en procesos pertinentes a formular políticas y normas relacionadas estrechamente con el medio ambiente, mediante la participación en los consejos nacionales y regionales, también a través de negociaciones y discusiones en foros internacionales entre otros. Asimismo, las OSC adquieren oportunidades para participar de forma política, en casos de consultas populares, exposición de consideraciones a los proyectos en proceso que comprometan al medio ambiente o incluso participación de la sociedad civil mediante mecanismos formales como el Cabildo Abierto. A manera de ejemplo, en Colombia, cuando tenía lugar la Asamblea Constituyente del 91, se fijaron mesas destinadas a recibir recomendaciones de representantes de las OSC, entre estas algunas destinadas al tema medio ambiental, para que fueran  incluidas en los nuevos artículos de la Constitución. (Rodríguez:2014:140)

Recapitulando el párrafo anterior, las OSC tienen  además del derecho a participar en la política, el derecho de participación en decisiones de corte administrativo, pues cualquier OSC como cualquier individuo, pueden acudir a audiencias públicas que estén encaminadas a valorar impactos ambientales. Además de esto, las consultas hechas a minorías étnicas representan ahora mayor importancia en la toma de decisiones administrativas correspondientes al desarrollo sostenible y a la preservación  de la biodiversidad.  Incluso, la SC está presente en los temas correspondientes a la administración de territorios que tienen un valor ecológico significante, donde se otorgan derechos y deberes a comunidades indígenas o incluso a organizaciones no gubernamentales, para que se conserven  ciertos territorios bajo su administración. Casos internacionales a destacar están en Bolivia, el parque nacional Noel Kempf y la reserva Tarija; el parque nacional Blue y John Crow Mountains, en Jamaica y, la reserva natural del bosque de Mbaracayú en Paraguay, en donde son fundaciones u organizaciones sin ánimo de lucro que  tanto parcial como totalmente administran el territorio (Rodríguez:2014:142).

La SC también tiene derechos en materia judicial, es decir existen herramientas jurídicas que los ciudadanos o las OSC pueden implementar para defender el medio ambiente , todo mediante acción pública. Tales son, acciones de tutela, cuando el problema ambiental está violando adicionalmente un derecho fundamental, acciones por daño ambiental, las cuales obligan al estado a reparar algún bien o recurso que fue perjudicado o acciones de cumplimiento para obligar al estado a reaccionar y actuar frente algún inconveniente.  En Colombia por ejemplo, el derecho a un medio ambiente sano es un derecho colectivo, y su correspondiente defensa es el recurso de acción popular, no obstante, la corte constitucional  comunicó que también se puede hacer uso de tutela cuando se viole el derecho a la salud, a la vida y a la integridad. (Sentencia No. T-444/93; corte constitucional) de ahí que varias tutelas hallan sido falladas a favor de los defensores del medio ambiente.

Por último, no hay que olvidar además que de manera complementaria, la SC, las OSC y los MSC tienen el derecho a las acciones cívicas como la de protestar pacíficamente, pues en una democracia, se debe permitir la libertad de expresión y de reclamo público frente a los abusos del estado. De esta manera, la SC no siempre buscará cambiar el entorno público con acciones políticas o administrativas, sino también simbólicas, fomentando valores en la cultura ciudadana, tal como se mencionó en párrafos anteriores.

Para concluir, es claro que se evidencia como  la SC y las OSC tienen un papel definido en la comunidad internacional y regional cuando se trata de la protección del medio ambiente, bien sea frente al cambio climático, la desertificación, la contaminación del agua, recursos genéticos y energéticos, entre otros. Son muchos los convenios y acuerdos multilaterales, los que proporcionan un escenario para la libre actuación de la SC, principalmente otorgándole el derecho a la información y participación. Adicional a esto, los países en donde rige una democracia participativa activa, la SC encuentra la oportunidad de intervenir recurriendo a los mecanismos de acceso que les otorgan derechos para proteger el medio ambiente, logrando así una contribución y cooperación tanto simbólica como administrativa, política y judicial  en el terreno medio ambiental.



REFERENCIAS


·         NAVARRO Nicolás;(2001); “Sociedad civil y medio ambiente en Europa”; Universidad de las Palmas de Gran Canaria; pag 33-98

·         BOBBES, Velia (2002); Movimientos sociales y la sociedad civil: una mirada desde América Latina”; Estudios sociológicos; México; recurso electrónico disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59805904

·         RODRIGUEZ Manuel;2014;Bogotá Colombia; “La participación y sus mecanismos”; Capítulo 9; PDF; Tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.manuelrodriguezbecerra.com/bajar/gestion/capitulo9.pdf

·         TOCA Claudia, “Las organizaciones de la sociedad civil, Retos y posibilidades”; Editorial académica Española.

·         Fondo para el medio ambiente mundial; “El FMAM y las organizaciones de la sociedad civil: una alianza estratégica”; tomado el: 24/10/14; disponible en: http://www.thegef.org/gef/sites/thegef.org/files/publication/Spanish-%20CSO_WEB.pdf

·         CEPAL,  Naciones Unidas (octubre 2013); “Acceso a la información, participación y justicia en temas ambientales en América Latina y el Caribe: situación actual, perspectivas y ejemplos de buenas prácticas”; tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.cepal.org/publicaciones/xml/9/51389/Accesoalainformacion.pdf

·         Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente;  tomado el 25/10/14; disponible en: http://www.pnuma.org/sociedad_civil/acerca.php

·         Organización de las naciones unidas, departamento de asuntos económicos y sociales; División de desarrollo sostenible; “Declaración de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo”; tomado el: 25/10/14; disponible en: http://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/riodeclaration.htm


·         LEON Alfonso, PALMA Israel; 2010; México ; “sociedad civil y medio ambiente, la defensa global y local de ecomunidades en torno a la defensa del agua”; pág 107-128.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La Sociedad Civil y la democracia participativa

Por Vincent Nagot


Democracia y sociedad civil son dos palabras que hoy  hacen parte del léxico común pero cuyo el sentido es más difícil de entender. La razón es que han evolucionado con el tiempo.  Así, el liberal inglés Locke definía la sociedad civil haciendo parte del doble contrato que tiene la sociedad para formarse y unirse contra un estado despótico. Hoy, la sociedad civil se sitúa entre el estado y el mercado, en un tercer espacio que reúne un conjunto heterogéneo de actores sociales que actúan en el espacio público para el bien común. Gellner la define como “un set de diversas organizaciones no gubernamentales lo suficientemente fuerte como para contrarrestar al estado y que, sin impedirle al estado que cumpla su rol de garantizar la paz y arbitrar entre los principales intereses, pueda, de todas maneras, impedirle dominar y atomizar el resto de la sociedad” (Gellner 1994).
Esta sociedad civil es institucionalizada gracias a leyes, derechos, normas y actores de varios tipos. La democracia se puede definir como un régimen político que requiere elecciones y la existencia de alternativas creíbles al poder y garantías a la libre opinión, expresión y asociación. 
Hoy la democracia debe hacer frente a una serie de desafíos para mantenerse como un tipo de régimen viable aunque se eleva más y más críticas al sistema. Los gobiernos son afectados por unas crisis de legitimidad, de eficiente y crece una falta de confianza en la política.  También aparece una aspiración de los ciudadanos para participar en la vida política de otra manera. No solo con abstención.
¿Qué relación tienen la democracia y la sociedad civil? ¿Cómo la sociedad civil puede ser una necesidad por la adaptación de la democracia?
Primero vamos a ver la relación de interdependencia que tienen la democracia y la sociedad civil antes de ver por qué y cómo se puede hacer le evolución de la democracia?
I-
La sociedad civil ha estado imaginada como una manera de protegerse de los abusos del Estado, el mismo hecho para proteger los individuos de sus similares en un estado de “guerra de todo contra todo” (Hobbes). La diversidad de los intereses representados en la sociedad civil permite defender una pluralidad de opinión exprimidos gracias a medios de comunicación y acciones. Eso permite la organización de minoridades para evitar que sean oprimidas por la mayoridad. Así la sociedad civil ofrece una pluralidad necesaria a la democracia y desarrolla en el mismo tiempo una oposición pacífica a las políticas públicas y al poder establecido. Las organizaciones de la sociedad civil pueden controlar el poder y denunciar  prácticas que amenazan la democracia como por ejemplo la corrupción o las violaciones de derechos humanos.
Al mismo tiempo, la democracia es una necesidad para la armonía de la sociedad civil. La democracia permite garantizar derechos de las organizaciones de la sociedad civil. Un régimen autoritario puede establecer muchas dificultades para impedir el desarrollo de la sociedad civil y de sus organizaciones. Marieclaire Acosta Urquidi pone en evidencia muchas de esos obstáculos que superan la represión. Primero por impedimentos jurídicos que pueden ser en la formación y el registro de las organizaciones, en limitaciones en el derecho de reunirse, en restricciones al acceso a las tecnologías de la información y de comunicación o de restricciones a recursos. Segundo por una falta de protección a las personas de estas organización con una incapacitad a protegerle contra la violencia y una impunidad de los ataques. Finalmente Urquidi habla de “Los ataques a la libertad de expresión y de incidencia por medio de la limitación o censura, la aplicación arbitraria de leyes sobre difamación, la aplicación de penas desmedidas a los disidentes […]” Así una democracia desarrollada con un estado de derecho es una necesidad por el buen funcionamiento de la sociedad civil y recíprocamente.
II-
Hoy en día el sistema democrático debe enfrentar muchos cuestionamientos sobre sus debilidades.  Elecciones libres representan la democracia. Pero no son suficientes y a pesar de que son representativas no dan el derecho a los elegidos de hacer todo lo que quieren, además que sus legitimidad es afectada por la abstención. El problema principal que tienen actualmente las elecciones es que transformaron la política en un marketing político donde los políticos se vendan con discursos los más comunes. Como le explica Michel Venne, el poder se traduce en voto lo que hace que cada política debe ser aprobada por el “apoyo de las masas”. Por eso la política actual favorece “la cuantidad a la cualidad” y “la popularidad a la verdad”.  El sistema de representación no permite de tomar en cuenta todos los intereses y las evoluciones rápidos del mundo contemporáneo (tecnológicas, económicas, demográficas etc.) complican el trabajo de los políticos que no tienen la capacitad de entender cada particularidad. Las crisis económicas han demostrado la incapacidad de los gobiernos a resolverlos.  María Gabriela Córdova Rivera  subraya otros procesos que plantean problemas en América Latina, entre otros “la pérdida de hegemonía de los bloques otrora dominantes, el vaciamiento de las organizaciones políticas tradicionales […] y una pérdida de confianza en la institucionalidad democrática tradicional”.
¿Cómo la sociedad civil puede jugar el papel de dinamización de la sociedad? Es la pregunta de numerosos sociólogos que han analizados la despolitización de la sociedad en América Latina como una consecuencia de las políticas neo-liberales de los noventas. “La insuficiencia de la forma de integración social conformada a partir de las reformas estructurales de matriz neoliberal se ha hecho evidente.” escribe María Gabriela Córdova Rivera. Hay una necesitad de “re-politización del espacio público y [de]  la redefinición del papel que las sociedades y sus organizaciones pueden jugar en este nuevo escenario”. Según Oxhorn (1995) las organizaciones de la sociedad civil “han cumplido un rol fundamental en el desmantelamiento de los regímenes autoritarios” pero actúan más en un “rol de consolidación de la democracia que en el rol de los procesos de transiciones democráticos”. Hoy si las instituciones democráticas son establecidas, quedan lejos de los miembros de las sociedades (Pearce 1997). La participación ciudadana parece inevitable como respuesta a estos problemas y a las evoluciones mundiales. Así se trata de saber por cualquier canales de participación se puede reforzar la democracia. El modelo de la democracia participativa puede ser una solución para adaptar la democracia. Las relaciones de la sociedad civil y del Estado, que estaban en conflicto y con tensiones, deben considerar una colaboración eficiente para permitir que los ciudadanos se sientan realmente implicados en las políticas. Eso necesita que los ciudadanos tienen la capacitad de hacer parte o de dar sus opiniones sobre las decisiones políticas. El dudo en la participación de los ciudadanos debe ser reducida por un trabajo en profundo de las organizaciones de la sociedad civil con la educación y la promoción  al debate público, a la participación política y a la crítica. Eso pasa también por el desarrollo de los valores democráticas (tolerancia, compromiso, respeto…)  con sus acomodación y la práctica para que sean completamente integradas.   
Conclusión
Hoy las democracias enfrentan muchas evoluciones y especialmente una demanda más importante de participación de los ciudadanos. Las organizaciones de la sociedad civil son más y más numerosas y este proceso acelerado por las nuevas tecnologías aumenta su poder. Hay una necesidad de integración de las organizaciones de la sociedad civil en el proceso de decisión pública para legitimar y mejorar las políticas públicas. También estas organizaciones deben jugar un rol en la formación de los ciudadanos para permitir una democracia participativa que sea real.

Referencias:
Antonio Elizalde, Gonzalo Delamaza y María Gabriela Córdova Rivera, « Sociedad Civil y democracia en América Latina: desafíos de participación y representación »,Polis [En línea], 36 | 2013, Puesto en línea el 15 diciembre 2013 URL : http://polis.revues.org/9381
Mariaeclaire Acosta Urquidi, 2013 «  La emergencia de la sociedad civil como actor político de alcance mundial : amenazas y desafíos » en Revista Mexicana de Político Exterior 98, mayo-agosto. México .pp. 151-16
Democracia, sociedad civil y ciudadanía: tres conceptos que definen el marco de la participación, Jorge A . Narro.
Cohen, Jean: Civil Society and Political Theory. 1994.

miércoles, 1 de octubre de 2014

OSC: Un actor que complementa al Estado y fortalece la democracia


Por: Eliana Rodríguez Madero

Actualmente se señala que los sistemas políticos son verdaderamente democráticos cuando se fundamentan en una cultura política de la sociedad civil. De acuerdo con Norberto Bobbio (1985) la sociedad civil se podría definir como: “el lugar donde surgen y se desarrollan los conflictos económicos, sociales, ideológicos, religiosos, que las instituciones estatales tienen la misión de resolver mediándolos, previniéndolos o reprimiéndolos” (Bobbio, 1985) De acuerdo con el informe de Latinobarómetro para 2013, el 46% de latinoamericanos piensa que tienen democracias con grandes problemas, el 30% democracias con pequeños problemas, el 9% considera que no tiene una democracia y el 8% goza de una democracia plena. Esto lo que sugiere es que existe una sociedad civil altamente insatisfecha con el funcionamiento de la democracia y las instituciones estatales en América Latina. Pero entonces, la sociedad civil sólo se limitaría a generar los problemas y esperar que el Estado los resuelva? Por lo tanto cabe preguntarse cuál es el verdadero rol que juega las Organizaciones de la Sociedad Civil en América Latina, en el marco de la democracia?
Aunque en principio en los sistemas democráticos las instituciones estatales junto con la sociedad civil deberían armonizar las demandas de justicia, libertad e igualdad de toda la sociedad, en América Latina, aunque la población está dispuesta a participar para demandar sus expectativas por temas, la mayoría no lo hace por medio de las Organizaciones de la Sociedad Civil, lo que resulta en un desafío para estas en su búsqueda de convertirse en un actor que complemente las deficiencias del Estado, fortalezca la democracia y limite el abuso del poder estatal.
Jhon Keane, considerado uno de los principales responsables del resurgimiento del concepto de Sociedad Civil en la década de los 80, defendió la idea de que Estado y Sociedad Civil debían ser combinados de tal manera que: “se superaran los problemas de los modelos de los Estados totalitarios, los Estados de bienestar y los modelos neoliberales que tendían cada uno de ellos a priorizar un principio de justicia, libertad o igualdad, siendo incapaces de conjugar ambos principios e incluso insuficientes para responder eficazmente aquel principio que priorizaban”. (Keane, 1992)
Por lo tanto para Keane (1992) era necesario encontrar un modelo de democracia que funcionara por ambos principios de justicia y que encontrará en la Sociedad Civil la forma de limitar el abuso del poder estatal. Es así como sociedad civil se definía como: “un agregado de instituciones, cuyos miembros participan en un conjunto de actividades no estatales —producción económica y cultural, vida doméstica y asociaciones de ayuda mutua—, y que preservan y transforman su identidad ejerciendo toda clase de presiones o controles sobre las instituciones del Estado” (Keane, 1992)

Keane señalaba que una de las características de la sociedad civil es el carácter auto-organizado de la misma. De igual forma, Jesús Antonio Bejarano (1999) menciona que no existe una “unidad de la sociedad” sino que existen diferentes ámbitos funcionales en las que se desarrolla, como la economía, la ciencia, la religión, el arte, el deporte, etc. Y que: “cada uno de estos sistemas parciales configura un modo propio y específico de solucionar problemas, en los cuales existirían una definición y un papel de sociedad civil en tanto que espacios de solidaridades concretas”  (Bejarano, 1999).  
Además, las relaciones entre Estado y Sociedad Civil no están delimitadas en una frontera estatal. En el caso de América Latina, actualmente las instituciones estatales no han logrado resolver totalmente los conflictos que vive la sociedad ni armonizar los principios de justicia, libertad o igualdad. De acuerdo con el informe, el 53% de la población considera poco probable que el Gobierno pueda resolver los problemas principales.
No obstante, lo que se observa es que aunque la población está dispuesta a participar, la mayoría no lo hace dentro de organizaciones dedicadas a esto, sino se moviliza según las circunstancias (Latinobarómetro, 2013. Pp 41). Es por ello que según el informe, la gente saldría a defender sus derechos democráticos como se observa en la siguiente gráfica, sin embargo, lo hacen por medio de una participación no estructurada, sin organizaciones de por medio.
Finalmente, se puede decir que si las personas participaran en mayor proporción en Organizaciones de la Sociedad Civil, terminarían teniendo un mayor impacto en el régimen y contribuirán al fortalecimiento de la democracia y la defensa de los derechos democráticos. Porque una democracia puede ser enriquecida y fortalecida con la participación de una sociedad civil activa, vigilante que defienda los intereses colectivos por encima de los privados, por medio del control estatal, como lo afirmaba Keane.

Bibliografía

Bejarano, J. A. (1999). El papel de la sociedad civil en el Proceso de Paz. En F. Leal, Los laberintos de la Guerra: Utopías e incertidumbres sobre la paz (pág. 281). Bogotá: Bogotá Tercer Mundo Editores y Universidad de los Andes.
Bobbio, N. (1985). Estado, gobierno y sociedad por una teoría general de la política. México: Fondo de la Cultura Económica, breviarios.
Corporación Latinobarómetro. (2014). Informe 2013. Santiago de Chile.
Feenstra, R. A. (2009). El concepto de sociedad civil en John Keane:. Pasado, presente y futuro de la democracia, 73-280.
Keane, J. (1992). Democracia y sociedad civil. Madrid: Alianza Universidad.


martes, 16 de septiembre de 2014

LA IMPORTANCIA DE LA SOCIEDAD CIVIL PARA LA DEMOCRACIA


Por: Rebecca Fleming

 

La marcha de millones de personas, en diciembre de 2011, representa un ejemplo reciente de movilización de la sociedad civil rusa. Cuando se celebraron las elecciones legislativas en ese país, el 4 de diciembre de 2011, los fraudes electorales desencadenaron una reacción de la sociedad civil rusa con dimensiones inesperadas: La reunión de aproximadamente 40 mil manifestantes en la plaza Bolótnaya fue la manifestación más grande de Moscú desde 1993. Las movilizaciones se convocaron principalmente por Internet, para oponerse al autoritarismo electoral que caracteriza a la democracia rusa desde 2000 y para expresar el descontento con la política de Vladimir Putin y su partido (Schröder 2012). En esa época la población rusa mostró al mundo entero una sociedad civil presente y activa.

 

Pero, ¿qué es exactamente la ‘sociedad civil’? Este concepto muy maleable necesita una definición precisa antes de ser analizado (I). Después de crear un marco de interpretación preciso para el concepto se puede preguntar ¿cuáles son los objetivos de la sociedad civil (II), cómo se organiza (III) y – apoyándose en el caso ruso – acercarse al papel que tienen los medios y las redes (sociales) para la movilización de la sociedad civil (IV)? En ese contexto parece interesante analizar también el papel de la sociedad civil para la democracia (V). Ese ensayo tiene entonces como meta presentar en cinco facetas de la sociedad civil, su relación con las redes y su importancia innegable para la democracia.

 

(I) El concepto de “sociedad civil” se encuentra ampliamente debatido y conoce diferentes interpretaciones. Las definiciones en general abundan bajo la suposición de que, en primer lugar, los miembros de la sociedad civil actúan sin ánimo de lucro e independientemente y que la participación es voluntaria (Naidoo y Tandon 1999); en segundo lugar, la sociedad civil representa una esfera localizada entre el Estado y el mercado (Anheier).

Su organización a pesar de ser privada le permite sin embargo influir en la esfera pública y como le dice Helmut K. Anheier “de contrabalancear ambos – Estado y mercado – evitando que uno de los dos gana demasiado poder o se pone al dominante.” (Anheier)

No obstante, hay dos maneras de evaluar ésta esfera: Por un lado se puede centrar en una definición estructural en que la sociedad civil no tiene una moralidad y no está exclusivamente vista como ‘buena’ sociedad (Anheier); por otro lado existe una definición normativa que incluye la traducción literal de la palabra ‘civil’ representando valores precisos como la tolerancia y la justicia (Kneer 1997).

Se nota que generalmente los trabajos claves sobre la sociedad civil se concentran sobre todo en la definición normativa en que la sociedad civil aspira a una visión de un mundo mejor (Fein, Matzke 1997). Ya en la antigüedad el concepto de ‘societas civilis’ representaba un sinónimo para el modo de vivir ideal de los ciudadanos libres (Zimmer 2012).

 

(II) Bajo la condición de aplicar la definición normativa de la sociedad civil como una  

Esfera de instituciones, organizaciones e individuos ubicada entre el Estado y el mercado, con carácter privado y con influencia en lo público, que tiene la voluntad de impulsar intereses comunes bajo la visión de un modo de vivir mejor o incluso ideal,

se pueden entonces definir, de manera más concreta, los objetivos de esa sociedad civil.  

Según Kumi Naidoo y Rajes Tandon la sociedad civil tiene por objetivo la contribución al bien público (Naidoo y Tandon 1997). Larry Diamond subraya que la sociedad civil con sus implicaciones en lo público no busca el poder del estado pero quiere limitar y controlar éste último para impulsar el “buen gobierno” (good governance). La intención es de establecer un diálogo con el gobierno y promover la transparencia. Para Diamond, la sociedad civil no actúa contra el Estado pero “promueve su compromiso positivo con el último.”(Diamond 2004) También Ansgar Klein menciona como fines de la sociedad civil la mejora y la intensificación de la mediación entre intereses civiles y el sistema político (Klein 2005). En su obra Klein también cita a Michael Walzer quien, por otra parte, considera que la sociedad civil es necesaria para establecer solidaridad y empatía dentro de una sociedad. Ese sentimiento de solidaridad y justicia establecido por la sociedad civil tiene un papel culturalmente importante para proteger la pluralidad de una sociedad – un valor que Larry Diamond asocia naturalmente con la palabra ‘civil’ (Diamond 2004). Por su parte, para Robert Putnam la sociedad civil crea confianza e impulsa la integración dentro una sociedad (Klein 2005). La definición de los objetivos de la sociedad civil implica implícitamente lo que Naidoo y Tandon acentúan en su obra ‘La promesa de la sociedad civil’: “La sociedad civil no es un fin en sí misma sino más bien el medio por el cual los ciudadanos adelantan y defienden sus intereses en la vida pública.” (Naidoo y Tandon 1997)

 

(III) Con estos objetivos claros, es fácil denotar la relación entre lo público y la sociedad civil. Parece evidente, entonces, que la organización de la sociedad no es independiente de la vida pública. Un planteamiento interesante a propósito de la organización viene de una análisis de movimientos sociales de Pedro Ibarra, Ricard Gomà, Robert Gónzales y Salvador Martí. Con el fin de analizar en primer lugar los impactos de los movimientos sociales en la política pública, mencionan tres dimensiones de la dicha política en dónde interviene la sociedad civil para perseguir sus objetivos. Se trata de la dimensión simbólica o conceptual dónde se define la agenda pública, la dimensión sustantiva de las negociaciones y decisiones, y la dimensión operativa que representa la etapa de implementación (Ibarra, Gomà, Gonzales, Martí 2002). Debido a que la organización de la sociedad civil tanto nacional  como global tiene varias facetas, la sociedad civil puede intervenir en todas las dimensiones de manera diferente. Según el objetivo preciso de la sociedad y la dimensión de intervención se puede tratar de organizaciones, asociaciones, think tanks, redes, marchas y mucho más. Cómo le dicen Helmut Anheier y Nuno Themudo las organizaciones de sociedad civil global “ vary in structure, governance, formality, and the scale and scope of their operations and revenue. Importantly, they also show that CSOs [Civil Society Organizations] include many more forms than the term ‘non-governmental organisation’ (NGO) suggests.”[1] (Anheier y Themudo 2002) Jean L. Cohen también pone de relieve la importancia de la independencia de las organizaciones y su institucionalización. “La sociedad civil se refiere a las estructuras de socialización, asociación y a una comunicación organizada (…) hasta tal punto que son institucionalizadas.”(Cohen 1994)

 

(IV) Al lado del aspecto de la institucionalización de la sociedad civil, Cohen menciona el papel de la comunicación. Realmente, la influencia de la comunicación es crucial para el funcionamiento de la sociedad civil. La comunicación conduce a una interacción y, según James L. Gibson, la falta de interacción puede provocar egoísmo y poner en peligro la cohesión de la sociedad civil (Gibson 2001). En su análisis de la sociedad civil rusa, Gibson menciona que ya en tiempos de la Unión Soviética la gente se reunía en ‘kitchen circles’ para debatir y discutir (Gibson 2001). La comunicación y el intercambio de opiniones y puntos de vista conduce no solamente a un crecimiento de la confianza dentro de la sociedad sino también a potenciar la influencia política. Hoy en día las redes (sociales) en Rusia tienen un papel particularmente importante. Gibson supone que “quizás como respuesta al totalitarismo del pasado los rusos han desarrollado redes sociales muy extensas con un potencial político muy alto.”(Gibson 2001). Según Clay Shirky gracias al desarrollo de las redes (sociales) “(…) the networked population is gaining greater access to information, more opportunities to engage in public speech, and an enhanced ability to undertake collective action.”[2](Shirky 2011) El Internet permite a un gran número de personas acceder a informaciones, comunicar con otros y movilizarse. Hay redes sociales que son  ‘weak ties’ y por eso son accesibles para un amplio número de personas. Gibson añade que esas redes llamadas ‘weak ties’ pueden contribuir al desarrollo y al establecimiento de valores democráticos. (Gibson 2001) Sin embargo, eso no significa que las redes por sí mismas establezcan democracias o que las redes y los medios sean movimientos sociales en sí mismos, al contrario como le dice Shirky “el potencial de las redes sociales depende en primer lugar del soporte por la sociedad civil y por la esfera pública.” (Shirky 2011). Aun cuando la primavera árabe es llamada la ‘Revolución en twitter’ es importante recordar que las ideas y la motivación vienen de la gente. Malcom Gladwell critica en ese contexto que con el papel importante de las redes las activistas no son definidos por sus peticiones sino “ahora están definidos por su herramientas.” (Gladwell 2010)

No obstante, el papel de las redes en el proceso de la movilización política de la sociedad civil no se puede negar. Putnam dice a propósito de las redes "Mientras más intensas las redes en una comunidad, más probable es una cooperación entre cuidadazos para lograr a un beneficio mutuo.” (Michael W. Foley y Bob Edwards 1996). Además Gibson subraya que en una transición democrática las redes son eficaces porque la gente está especialmente abierta a las informaciones (Gibson 2001).

 

(V) Evidentemente hay una relación entre la sociedad civil y las redes sociales que por otra parte influyen en  la democracia – tanto en su divulgación como su consolidación – un breve análisis sobre la relación entre la sociedad civil y la democracia parece ser apropiada.

Abraham Lincoln definió la democracia como ‘el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.’ Esa definición famosa ya implica la importancia del pueblo en el funcionamiento de la democracia. Una participación activa y efectiva representa un factor “de mejora y profundización en la calidad democrática.” (Ibarra, Gomà, Gonzales, Martí 2002). Ya Alexis de Tocqueville fue impresionado por la influencia y el compromiso de la sociedad civil durante su viaje en los EEUU al principio del siglo XIX diciendo que “en países democráticos la ciencia de la asociación es la madre de las ciencias; el progreso de todo el resto depende del progreso que hizo la ciencia da asociación.” (Loizos 1996) Tocqueville habló también de la sociedad civil como ‘una escuela de democracia’ (Klein 2005). Entonces esto muestra que una democracia puede ser enriquecida y fortalecida por una sociedad civil activa y vigilante. Habermas considera la sociedad civil como un sistema de alarma preventiva que informa sobre problemas que aparecen en la sociedad. Para él, la sociedad civil no remplaza la democracia, sólo la complementa (Klein 2005).

En sociedades dónde la democracia no se encuentra establecida o dónde hay una transición democrática se nota a menudo una relación fuerte entre la sociedad civil y la oposición del régimen (Zimmer 2012). Para Klein la sociedad civil representa un contrapeso democrático a las dictaduras (Klein 2005) y también Naidoo y Tandon consideran la conversación en una sociedad civil global como reemplazo para las prácticas totalitarias del autócrata (Naidoo y Tandon 1997). La sociedad civil se puede asociar con la democracia porque los regímenes autoritarios siempre intentan una destrucción de la sociedad civil.

 

Conclusiones

Al final se puede decir que la sociedad civil robustece las democracias. Se puede considerar como esfera independiente entre el Estado y el mercado que tiene como meta controlar y vigilar la política, alertar sobre problemas de la sociedad y contribuir a dar forma a la vida en sociedad. Sus objetivos y su organización son variables y van más allá de ser simplemente ONGs. Un aspecto clave es la comunicación y ella facilita la cohesión de la sociedad.  Gracias al desarrollo de las redes sociales la movilización se hace de una forma más fácil además de aumentar el poder de la sociedad civil. Una sociedad civil más fuerte, por otra parte, conduce a una democracia de alta calidad porque el ciudadano juega un rol político en todo momento. Para terminar se puede concluir con las palabras de Michael W. Foley y Bob Edwards quienes resumen: „Thus civil society, understood as the realm of private voluntary association, from neighborhood committees to interest groups to philanthropic enterprises of all sorts, has come to be seen as an essential ingredient in both democratization and the health of established democracies.“[3]

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

Anheier, Helmut: How to measure Civil Society.

 

Anheier, Helmut; Themudo, Nuno: Organizational forms of global civil society: implications of going global. En: Glasius, Marlies; Kaldor, Mary and Anheier, Helmut K., (coords.): Global Civil Society, 2002.

 


 

Diamon, Larry: What Civil Society Can Do to Develop Democracy Presentation to NGO Leaders. En: Convention Center, Baghdad, 2004. http://web.stanford.edu/~ldiamond/iraq/Develop_Democracy021002.htm

 

Fein, Elke; Matzke, Sven: Zivilgesellschaft Konzept und Bedeutung für die Transformationen in Osteuropa. En: Arbeitspapiere des Bereichs Politik und Gesellschaft, Hrsg. Osteuropa-Institut der Freien Universität Berlin, 1997. http://www.oei.fu-berlin.de/politik/publikationen/AP07.pdf

 

Foley, Michael; Edwards, Bob: The Paradox of Civil Society. En: Journal of Democracy 7.3 (1996) pp. 38-52. http://www.hcs.harvard.edu/summercamp/wp-content/uploads/2012/08/The-Paradox-of-Civil-Society.pdf

 

Gibson, James: Social Networks, Civil Society, and Prospects for Consolidating Russia’s Democratic Transition. En: American Journal of Political Science, Volume 45, Issue 1 (Jan. 2001) pp. 51.68.


 

Gladwell, Malcom: Small Change: Why the revolution will not be tweeted. En: The New Yorker, 4 de octubre 2010. http://www.newyorker.com/magazine/2010/10/04/small-change-3?currentPage=all

 

Gomá, Ricard; Ibarra, Pedro; Gónzales, Robert; Martí, Salvador: Movimientos Socieales, Políticas públicas y democracia radical: Algunas cuestiones introductorias. En: Gomá, Ricard; Ibarra, Pedro; Martí, Salvador (coords.) Creadores de democracia radical: movimientos sociales y redes de políticas; Barcelona, 2002.

 

Klein, Ansgar: Bürgerschaftliches Engagement und Zivilgesellschaft: Die reformpolitische Diskussion. En: Archiv für Wissenschaft und Praxis der sozialen Arbeit, Jg. 36 Heft 4/2005, S.4-19.

 

Kneer, Georg: Zivilgesellschaft. In: Soziologische Gesellschaftsbegriffe: Konzepte moderner Zeitdiagnosen. München: Fink, 1997. S. 228-251.

 

Loizos, Peter: How Ernest Gellner got mugged on the streets of London: Or: Civil society, the media and the quality of life. En: Dunn, Elizabeth; Hann, Chris (coords.): Civil Society: Challenging Western Models, 1996. http://books.google.com.co/books?id=-pKKAgAAQBAJ&pg=PA50&lpg=PA50&dq=loizos+civil+society+an+the+quality+of+life&source=bl&ots=fLWJ-UO7uM&sig=obiJZ-hwHkgZUMDGxjTbwRgkkEk&hl=de&sa=X&ei=Bnn6U6-BLMzhsATYlYEw&redir_esc=y#v=onepage&q=peter&f=false

 

Naidoo, Kumi; Tandon, Rajes: La Promesa de la Sociedad Civil. 1999.

 

Schröder, Hans-Henning: Analyse: Kündigen die Bürger den Gesellschaftsvertrag? En: Dossier Russland. Bundeszentrale für Politische Bildung, 2012. http://www.bpb.de/internationales/europa/russland/60599/analyse-kuendigung-des-gesellschaftsvertrags

 

Shirky, Clay: The political power of social media: technology, the public sphere and political change. En: Foreign Affairs, January/February 2011. http://www.bendevane.com/FRDC2011/wp-content/uploads/2011/08/The-Political-Power-of-Social-Media-Clay-Sirky.pdf

 

Zimmer, Annette: Die verschiedenen Dimensionen der Zivilgesellschaft. En: Dossier Deutsche Verhältnisse. Eine Sozialkunde, 2012. http://www.bpb.de/politik/grundfragen/deutsche-verhaeltnisse-eine-sozialkunde/138713/dimensionen

 

 

 



[1] Anheier y Themudo subrayan que las organizaciones de la sociedad civil varían mucho y que se diferencian en la estructura, el gobierno, las formalidades y en la composición de sus operaciones y ingresos. También ponen énfasis en el hecho que las organizaciones de la sociedad civil global van más allá de ser simplemente ONGs. ONGs hacen parte de la sociedad civil pero no son su única forma de organización.
[2] Según Shirky la población que usa las redes tiene un acceso más amplio a la información, más oportunidades de participar en el debate político o público y una capacidad realzada de comprometerse a la acción colectiva.
[3] Así Foley y Edwards consideran la sociedad civil, entendido como reino de associaciones privadas volontarias de todos grupos posibles (vecinos, grupos de interes, non-lucrative entreprises etc.) como ingrediente essencial en la democratizacion y igualmiente como el manteniento de las democracias establecidas.